Si estás pensando en mejorar tu vivienda con obras de eficiencia energética, tienes una oportunidad única de ahorrar en tu declaración de la renta.
La Agencia Tributaria permite deducirte entre un 20% y un 60% del coste de las obras realizadas, siempre que consigas una mejora energética demostrable y en función de la reforma que realices.
https://sede.agenciatributaria.gob.es/Sede/irpf/campana-renta/deducciones-eficiencia-energetica.html
A continuación te explicamos los 3 tipos de deducciones que existen, a qué obras aplican, cuánto puedes deducir y qué necesitas presentar.
1. Deducción del 20%: por reducir la demanda de calefacción y refrigeración
¿En qué consiste?
Puedes deducirte el 20% del coste de las obras si reduces al menos un 7% en la demanda de calefacción y refrigeración de tu vivienda.
Aplicable a:
Tu vivienda habitual o una en alquiler.
Límite de deducción:
Hasta 5.000 € por año, por contribuyente.
Requisitos:
- Certificado de eficiencia energética antes y después de la obra
- Mejora energética justificada y registrada oficialmente
- Vivienda debe estar ubicada en España
Ejemplos de obras que aplican:
- Sustitución de ventanas
- Aislamiento de fachadas o cubiertas
- Mejora de carpintería térmica
2. Deducción del 40%: por reducir el consumo de energía primaria no renovable
¿En qué consiste?
Puedes deducirte el 40% del importe si reduces al menos un 30% del consumo de energía primaria no renovable.
Aplicable a:
Vivienda habitual, viviendas alquiladas o en expectativa de alquiler.
Límite de deducción:
Hasta 7.500 € por año y por contribuyente.
Requisitos:
- Certificados energéticos previo y posterior a las obras
- Registro oficial de ambos certificados
- Mejora demostrada de consumo energético
Ejemplos de obras que aplican:
- Instalación de aerotermia o bomba de calor
- Sustitución de calderas antiguas
- Mejora de sistemas eléctricos de climatización
3. Deducción del 60%: rehabilitación energética de edificios completos
¿En qué consiste?
Deducción del 60% del coste total de las obras realizadas en un edificio completo (como una comunidad de vecinos), si se reduce el consumo de energía primaria no renovable en un 30% o se alcanza una calificación energética A o B.
Aplicable a:
Propietarios de inmuebles en edificios de uso residencial, individuales o en comunidad.
Límite de deducción total:
Hasta 15.000 € acumulables por contribuyente.
Requisitos:
- Certificación energética del edificio antes y después
- Registro oficial en la comunidad autónoma
- Licencia o comunicación de obra
Ejemplos de obras que aplican:
- Rehabilitación de fachada y cubierta con aislamiento
- Cambio colectivo de sistemas de climatización
- Instalación compartida de sistemas renovables
Documentación general necesaria
Para cualquiera de las tres deducciones necesitas:
- Certificados energéticos registrados (previo y posterior a la obra)
- Justificantes de pago y facturas
- Licencia de obra o comunicación previa
- Inmueble ubicado en España y en propiedad
¿Cómo te ayudamos en Conecta Ingeniería?
En Conecta Ingeniería te ayudamos a:
- Realizar los certificados energéticos previos y posteriores
- Justificar técnicamente el ahorro conseguido
- Preparar la documentación necesaria para que accedas a la deducción sin errores
- Combinar esta ayuda con otras subvenciones como los CAE
Conclusión:
Ya sea instalando aerotermia o rehabilitando un edificio, puedes deducirte hasta 15.000 € en tu declaración de IRPF.
Mejorar la eficiencia energética de la climatización del hogar no solo es una decisión inteligente desde el punto de vista económico, sino también una responsabilidad con el medio ambiente y con nuestro bienestar diario. Un sistema de climatización eficiente reduce las emisiones contaminantes, disminuye la demanda energética y contribuye a un futuro más sostenible para todos. En un contexto de precios energéticos variables, cada kWh que no se desperdicia es una victoria para el planeta… y para tu bolsillo.
Además, esta inversión tiene un impacto directo en el confort y la salud en el hogar. Equipos eficientes aseguran una temperatura constante, evitan pérdidas de calor o frío, eliminan ruidos innecesarios y mejoran la calidad del aire interior. Se nota especialmente en hogares con niños, mayores o personas sensibles a cambios bruscos de temperatura.
Y lo mejor es que estas mejoras se amortizan más rápido de lo que crees: no solo por el ahorro en las facturas de luz o gas, sino también por las ayudas públicas disponibles (como los CAEs y las deducciones fiscales). En muchos casos, el retorno de la inversión llega en solo 3–5 años. A partir de ahí, todo es ahorro neto… y más calidad de vida.
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